¡Hey ho! Son las seis de la tarde de un lunes y el mundo tiene esa energía rarísima de «todavía queda día» mezclada con «por favor, que alguien me envuelva en una manta».
En las oficinas ya se escuchan teclados sonando más flojito, hay quien mira el reloj con la misma intensidad que un trader mira la bolsa y media ciudad empieza a fantasear con la cena …



