¡Hey ho! Lunes. Esa palabra que cae sobre el calendario como una mochila llena de piedras y notificaciones pendientes. La ciudad va cerrando el día despacio un día en el que los cafés han desfilado en fila india.
Hay teclados sonando con resignación, reuniones que podrían ser emails y miradas perdidas buscando el próximo festivo en Google. Pero en mitad …



